Uno de los talleres con estudiantes de la Colombia se realizó en el río Medellín. Estuvimos cerca de él, lo observamos, cada uno escribió una reflexión y finalmente hicimos un mandala como ofrenda y reconciliación. Escuche el podcast con los textos, vea las fotografías a continuación y lea la carta al río de Camila Carmona.

Carta al caudaloso.
Vine a saludarte, he llegado de visita, con
bastante gusto.
Pero me haz dejado triste.
Busque un abrazo que me refrescara y tuve que
desprenderme de tus brazos antes que me infectaras
Baje a ti para sumergirme, ¡de repente! El señor gallinazo me dice huye
de aquí
El árbol, el grande e infausto árbol quien
sostuvo la ilusión de mi camino
Con lagrimas en sus hojas cayeron con dolor
por cada de uno de sus agujeros sobre mi cabeza
Momento en que sobraron pensamientos agobiantes
Roce con suavidad la arena que aún parecía
pura, en ella te deje un recuerdo de esperanza
Plasmado en semillas de girasoles, cerrando
los ojos vi que germinaría vida
Colores de esperanza, exaltados en el
ave iris
Negro plumaje de brillo, azul sublime al
combinarse con el rojo de tus delgadas
patas
Entendí el dulce sabor que te daba el rio
Contemple tus leales compañeros con
anticuadas raíces
Dadores vigorosos que oxigenan tus días
Medité armoniosamente el valor ancestral e
invoque ¡lo hermoso que haz
sido!
Huellas y más huellas transparentes
descendieron con melancolía
De brazos abiertos y garganta sedienta por
aquel fraternal beso que quizá quise darte con la fuerza que tenia el sol este
día
Pero supe que la noche era el instante donde
lo pedias.
Camila



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